martes, 18 de noviembre de 2008

¡Ay Señora, Mi Vecina




¡Ay, señora mi vecina,
se me murió la gallina!

Con su cresta colorada,
y el traje amarillo entero,
ya no la veré atareada,
paseando en el gallinero,
pues, señora mi vecina,
se me murió la gallina,
domingo de madrugada;
sí, señora mi vecina,
domingo de madrugada.¡

Míreme usted cómo sudo,
con el corral enlutado y
el gallo viudo!

¡Míreme usted cómo lloro,
con el pecho destrozado,
y el gallo a coro!

¡Ay, señora, mi vecina;
cómo no voy a llorar
si se murió mi gallina!

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