Javier Meijide Longueira
Vigo, España
De repente al ratoncito,
despertó en su ratonera,
el sonido de un ruidito,
preguntándose quién era.
-Dirigióse muy curioso,
con orejas bien alerta,
con cautela, sigiloso,
y escondióse tras la puerta.
-Esperó cinco minutos...
y observó que en la alacena,
con pasitos diminutos,
le robaba alguien la cena.
-Se apuró muy enfadado
a espantar a aquel intruso,
con el puño bien cerrado,
aunque fuera un ratón ruso.
-Allí estaba entusiasmado,
el ladrón, que no sabía,
que el botín que había robado
a un ratón pertenecía.
-Era un trozo de buen queso,
del ratón su preferido,
y por eso, todo tieso,
le gritó a aquel bandido.
-Reclamándole enojado
que su queso devolviera,
que aquel coto era privado,
y que por favor se fuera.
-EL ladrón no dijo nada,
se volvió muy despacito,
y fijando su mirada
despertó en su ratonera,
el sonido de un ruidito,
preguntándose quién era.
-Dirigióse muy curioso,
con orejas bien alerta,
con cautela, sigiloso,
y escondióse tras la puerta.
-Esperó cinco minutos...
y observó que en la alacena,
con pasitos diminutos,
le robaba alguien la cena.
-Se apuró muy enfadado
a espantar a aquel intruso,
con el puño bien cerrado,
aunque fuera un ratón ruso.
-Allí estaba entusiasmado,
el ladrón, que no sabía,
que el botín que había robado
a un ratón pertenecía.
-Era un trozo de buen queso,
del ratón su preferido,
y por eso, todo tieso,
le gritó a aquel bandido.
-Reclamándole enojado
que su queso devolviera,
que aquel coto era privado,
y que por favor se fuera.
-EL ladrón no dijo nada,
se volvió muy despacito,
y fijando su mirada
respondióle al ratoncito.
-¡Pues no ves que soy ratona,
ten tu queso y no te enfades,
que soy nueva en esta zona
y no quiero enemistades!.
-Mil perdones, le pedía,
el ratón desconcertado,
invadido de alegría
y bastante alucinado.
-Era astuta la ladrona,
y poniendo buena cara,
el ratón a la ratona
le pidió que se quedara.
-Le ofreció su ratonera,
le dió el queso y más comida,
y a la bella forastera
le brindó la bienvenida
Y aceptando la propuesta,
compartieron el bocado,
la ratona bien dispuesta
y el ratón enamorado.
-¡Pues no ves que soy ratona,
ten tu queso y no te enfades,
que soy nueva en esta zona
y no quiero enemistades!.
-Mil perdones, le pedía,
el ratón desconcertado,
invadido de alegría
y bastante alucinado.
-Era astuta la ladrona,
y poniendo buena cara,
el ratón a la ratona
le pidió que se quedara.
-Le ofreció su ratonera,
le dió el queso y más comida,
y a la bella forastera
le brindó la bienvenida
Y aceptando la propuesta,
compartieron el bocado,
la ratona bien dispuesta
y el ratón enamorado.
1 comentario:
Muy Bueno......Felicidades.Con cariño VICKY5
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